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| Exoplaneta Ross 128 b. |
Ross 128 b: UN SANTUARIO ROCOSO A LA VUELTA DE LA ESQUINA CÓSMICA
El
universo nunca deja de sorprendernos, y a tan solo 11 años luz de
distancia se encuentra uno de los hallazgos más significativos de la última
década: Ross 128 b. Este exoplaneta, que orbita en la constelación de
Virgo, se ha convertido en el foco de atención de la comunidad científica
internacional. A diferencia de otros mundos cercanos, este planeta ofrece un
entorno mucho más estable y acogedor, lo que lo sitúa en la cima de la lista de
candidatos para albergar vida fuera de nuestro sistema solar.
El descubrimiento de Ross 128 b fue anunciado en 2017 por un equipo de astrónomos europeos utilizando el instrumento HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) en el Observatorio La Silla, en Chile. Mediante el método de velocidad radial, los científicos detectaron el ligero "bamboleo" que el planeta provoca en su estrella al orbitarla. Este hallazgo fue celebrado no solo por su proximidad, sino por la naturaleza de su sistema, que parece ser mucho más predecible que el de nuestro vecino más cercano, Próxima Centauri.
En cuanto a sus dimensiones, Ross 128 b es considerado un planeta de masa terrestre, con un tamaño mínimo de aproximadamente 1.35 veces el de la Tierra. Esta característica sugiere fuertemente que se trata de un planeta rocoso, con una superficie sólida donde, bajo las condiciones adecuadas, podrían existir océanos o incluso continentes.
Su gravedad sería ligeramente superior a la nuestra, pero lo suficientemente similar como para que la estructura de la vida, tal como la conocemos, pudiera adaptarse sin problemas biológicos extremos.
El descubrimiento de Ross 128 b fue anunciado en 2017 por un equipo de astrónomos europeos utilizando el instrumento HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) en el Observatorio La Silla, en Chile. Mediante el método de velocidad radial, los científicos detectaron el ligero "bamboleo" que el planeta provoca en su estrella al orbitarla. Este hallazgo fue celebrado no solo por su proximidad, sino por la naturaleza de su sistema, que parece ser mucho más predecible que el de nuestro vecino más cercano, Próxima Centauri.
En cuanto a sus dimensiones, Ross 128 b es considerado un planeta de masa terrestre, con un tamaño mínimo de aproximadamente 1.35 veces el de la Tierra. Esta característica sugiere fuertemente que se trata de un planeta rocoso, con una superficie sólida donde, bajo las condiciones adecuadas, podrían existir océanos o incluso continentes.
Su gravedad sería ligeramente superior a la nuestra, pero lo suficientemente similar como para que la estructura de la vida, tal como la conocemos, pudiera adaptarse sin problemas biológicos extremos.
DISTANCIA CON RESPECTO A SU ESTRELLA
La
posición de este mundo respecto a su estrella es única. Aunque orbita a una
distancia 20 veces más cercana de lo que la Tierra está del Sol, su
estrella es mucho más pequeña y fría. Esto permite que Ross 128 b se sitúe en
el borde interior de la zona habitable, recibiendo apenas un 38% más de
luz solar que nuestro planeta. Esta ubicación privilegiada sugiere temperaturas
superficiales que podrían oscilar entre los -60 °C y los 20 °C, un rango que
permitiría la presencia de agua líquida.
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El factor determinante que hace a Ross 128 b especial es su estrella, Ross 128. Se trata de una enana roja de tipo M, pero con una distinción crucial: es una "estrella tranquila". A diferencia de la mayoría de las enanas rojas, que emiten llamaradas letales de rayos X y radiación ultravioleta, Ross 128 parece ser mucho más estable. Esta calma estelar es fundamental para la vida, ya que aumenta drásticamente las posibilidades de que el planeta haya podido retener una atmósfera protectora a lo largo de miles de millones de años.
La composición atmosférica de Ross 128 b sigue siendo el gran misterio a resolver. Aunque no se ha confirmado la presencia de gases específicos, la estabilidad de su estrella permite especular sobre una atmósfera densa capaz de moderar el clima. Los modelos geoquímicos sugieren que, dada su masa y formación, el planeta podría tener un núcleo de hierro y un manto de silicatos, similar a la Tierra, lo que facilitaría procesos geológicos esenciales para el ciclo del carbono y la regulación térmica.
POSIBLILIDADES DE VIDA EN ROSS 128 b
Las posibilidades
de vida en Ross 128 b son, según muchos astrobiólogos, superiores a las de
Próxima Centauri b. La ausencia de radiación extrema significa que las
moléculas orgánicas complejas tendrían un entorno seguro para evolucionar. Si
bien todavía no hemos detectado biofirmas —indicadores químicos de vida—, el
planeta es un objetivo prioritario para la próxima generación de instrumentos
ópticos, que buscarán oxígeno, metano o vapor de agua en su perfil
espectroscópico.
Lo último que se sabe sobre este fascinante mundo proviene de estudios realizados con telescopios de nueva generación como el Very Large Telescope (VLT) y datos preliminares analizados tras la puesta en marcha del James Webb. Las investigaciones más recientes se centran en refinar su temperatura exacta y descartar la presencia de otros planetas masivos en el sistema que pudieran desestabilizar su órbita. Ross 128 b no es solo un punto en un mapa estelar; es nuestra mejor apuesta actual para responder a la pregunta de si estamos solos en el cosmos.
Lo último que se sabe sobre este fascinante mundo proviene de estudios realizados con telescopios de nueva generación como el Very Large Telescope (VLT) y datos preliminares analizados tras la puesta en marcha del James Webb. Las investigaciones más recientes se centran en refinar su temperatura exacta y descartar la presencia de otros planetas masivos en el sistema que pudieran desestabilizar su órbita. Ross 128 b no es solo un punto en un mapa estelar; es nuestra mejor apuesta actual para responder a la pregunta de si estamos solos en el cosmos.



